Uniendo palabras 1.

Pequeños relatos en los que intento llegar, con más o menos éxito, de una palabra a otra. Ambas elegidas de forma aleatoria.

Palabras: Héroe y Limpieza.


 El sueño de Marcos

 Marcos siempre quiso ser un héroe. A lo largo de sus, nada menos que doce, años de vida (o al menos desde que recordaba) no había pensado en otra cosa. Se imaginaba a si mismo en las más variadas situaciones. Salvando una familia de las llamas provocadas por un descuido en la cocina, rescatando a un grupo de marineros tras el naufragio de su barco, evitando que un autobús se estrellase contra un parque infantil, y tantas otras inverosímiles historias que había visto una y otra vez en sus comics y series de televisión favoritas.

 Pero durante los últimos meses sus fantasiosas historias habían cambiado un poco, ya no se imaginaba tan a menudo realizando esas hazañas más propias de la ficción que de la vida real. Se había convencido a si mismo de que ya no era un niño como para imaginarse semejantes tonterías, aunque en su interior y por mucho que se empeñara en silenciarlo, ese pequeño aprendiz de héroe seguía existiendo. En lugar de salvar a una ciudad de una invasión extraterrestre, durante sus paseos con su perro Ironcan, soñaba con defender a ese compañero de clase al que un alumno de dos cursos superiores había ridiculizado delante de todos, pero las palabras y la valentía suficiente siempre llegaba tarde. Sabía que por ahí, su camino hacia ser un héroe, al menos uno pequeñito, era un poco más factible. Aún así su objetivo seguía estando muy lejos. 

 Cuando Marcos decidió volver al mundo real, había llegado a su playa favorita, esa a la que siempre iba con sus padres, pero a la que el próximo verano esperaba poder ir con sus amigos, sin la eterna vigilancia o bien de su madre, o bien de su hermana mayor. A la que tampoco le hacía mucha gracia cargar con esa tarea. En cuando sus pies pisaron la arena soltó la correa de Ironcan, era un momento de libertad para ambos, correr por la playa, lanzar un palo lo más lejos posible, escarbar un agujero entre los dos.. Eran sin duda de las mejores cosas que pasaban fuera de su imaginación. El Perro salió disparado, intentando sin éxito alcanzar a un par de gaviotas que picoteaban en el suelo. Cuando estas salieron volando, se quedó olisqueando y mordiendo algo que Marcos no alcanzaba a ver, así que echó a correr el también hacia allí. En el suelo había montones de basura, sin duda de alguna fiesta realizada la noche anterior, Le horrorizaba ver así uno de sus lugares favoritos. Su cabeza, tarde como siempre, empezó a imaginar como impedía que la playa quedara en tal estado, poniendo la cosas claras a un grupo de los personajes que menos le gustaban de los que solía ver por el instituto.

Pero realmente esta vez no era tarde para hacer algo, tal vez no pudiera evitar lo que había pasado, pero si remediarlo. Así sujetó la correa de Ironcan y salieron corriendo lo más rápido posible en busca de un escuadrón de limpieza, perdón, de un escuadrón de héroes cuyo cometido sería velar porque, al menos su rincón favorito, siguiera siempre como debía estar. Limpio.

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